Cala Mitjana es una de las playas más representativas del sur de Menorca. Esta ensenada, encajada entre acantilados, es el resultado de la acción milenaria del mar sobre la costa. Sus dimensiones, de aproximadamente ochenta metros de longitud, crean un entorno íntimo y protegido de los vientos, ideal para disfrutar de un baño en aguas cristalinas.
La playa está formada por una arena fina y blanca, típica de las calas menorquinas, que contrasta con el intenso turquesa de su agua transparente. La composición de la arena, con restos de conchas y coral triturado, y la suave pendiente de su entrada al mar, la convierten en un lugar perfecto para familias y amantes del snorkel. Su belleza, casi virgen, define el paisaje de esta parte de la isla.
El acceso principal a Cala Mitjana se realiza a pie, tras dejar el vehículo en una zona de aparcamiento delimitada situada a cierta distancia de la playa. Desde allí, un agradable paseo de aproximadamente quince minutos a través de un pinar conduce hasta la arena. Es recomendable llegar temprano, especialmente en temporada alta, ya que el aparcamiento tiene capacidad limitada y suele completarse rápidamente.
Otra opción para llegar es utilizar el servicio de autobús que conecta la zona con otros puntos de la isla. Una de las características más singulares de Cala Mitjana es su estrecha conexión con la vecina Cala Glandana. Ambas calas están separadas por un pequeño promontorio rocoso, pudiendo acceder fácilmente de una a otra a través de un corto sendero costero para disfrutar de dos ambientes en una misma visita.
El Entorno Natural y Paisajístico de Cala Mitjana
El valor natural de Cala Mitjana es incalculable, formando parte de la Reserva de la Biosfera de Menorca. El paisaje que la rodea es un excelente ejemplo del ecosistema mediterráneo costero, donde los pinos se aferran a los acantilados creando una estampa de postal. Este entorno está protegido para preservar su frágil equilibrio y su belleza salvaje.
La calidad del agua en la cala es excepcional, permitiendo ver la vida submarina con claridad. La vegetación autóctona que rodea la arena, compuesta por sabinas, pinos y matorral bajo, no solo enriquece el paisaje, sino que ayuda a fijar el terreno y previene la erosión. Visitar esta cala es sumergirse en un espacio natural prácticamente inalterado.
Conexión con Otras Playas: El Camí de Cavalls
Una de las mejores formas de experimentar la costa de Menorca es recorriendo el Camí de Cavalls. Esta ruta histórica de senderismo circunvala toda la isla y pasa directamente por Cala Mitjana. Este camino milenario ofrece una perspectiva única del litoral y conecta la cala con otros muchos puntos de interés.
Siguiendo el Camí de Cavalls hacia el este, se puede llegar caminando a otras calas vírgenes cercanas, cada una con su propio carácter. Esta ruta permite descubrir playas aisladas y ensenadas secretas, haciendo del paseo una aventura inolvidable. Explorar la costa a pie es la manera perfecta de apreciar la auténtica belleza natural del sur de Menorca.