Vive la auténtica esencia mediterránea a través de las castas y degustaciones de productos locales en Menorca. Esta isla, declarada Reserva de la Biosfera, es un paraíso para los amantes de la gastronomía menorquina. Sumérgete en una experiencia sensorial única donde podrás saborear los sabores más genuinos, directamente de los productores artesanales que mantienen vivas las recetas tradicionales.
Descubre el corazón de la isla en cada bocado. Asistir a una cata de productos típicos de Menorca es la mejor manera de conectar con su cultura y paisaje. Desde el emblemático queso Mahón-Menorca con Denominación de Origen hasta la reconfortante Pomada, cada sabor te cuenta una historia centenaria. Una experiencia gastronómica en Menorca imprescindible para cualquier visitante.
El queso Mahón-Menorca es el embajador gastronómico de la isla, con Denominación de Origen Protegida. Elaborado con leche de vaca, se caracteriza por su forma cuadrada y corteza anaranjada. Su sabor varía desde el tierno y ligeramente ácido, hasta el curado, intenso y con cristalizaciones, perfecto para degustar solo o en las famosas "formatjades".
La sobrasada de Menorca es un embutido típico de la gastronomía menorquina, elaborado con carne magra de cerdo, panceta y pimentón, que le confiere su color rojo característico. De textura untuosa y sabor suave y ahumado, se consume extendida sobre pan tostado y es un componente fundamental en muchas recetas tradicionales de la isla.
La carnixua es otro de los embutidos tradicionales de Menorca. Se trata de un producto similar al sobrasada pero de textura más gruesa y con un sabor más intenso y especiado, gracias a la adición de pimienta negra y otras especias. Es una joya de la charcutería insular que ofrece una alternativa con carácter para los paladares más aventureros.
El vino de Menorca, con su propia Denominación de Geográfica Protegida, ha ganado un merecido reconocimiento. Los vinos blancos, elaborados con la variedad autóctona Moll, son frescos y aromáticos, mientras que los tintos y rosados muestran el carácter del terruño mediterráneo. Una cata de vinos es una parada obligatoria en cualquier ruta gastronómica por la isla.
La Pomada es la bebida por excelencia de las fiestas de Sant Joan en Ciutadella. Esta mezcla de ginebra de Menorca (Xoriguer) y limonada gasificada es refrescante, con un equilibrio perfecto entre el dulzor y el sutil toque alcohólico de la ginebra. Representa el espíritu festivo y la tradición destiladora de la isla como ninguna otra bebida.
Los carquinyols de Menorca son unas galletas duras y crujientes hechas con almendra, huevo y azúcar. Su nombre proviene de su característica forma cuadrada. Son el acompañamiento ideal para el café o para mojar en vino dulce, y su sencillez esconde un sabor intenso a almendra que los convierte en un dulce típico muy querido.
La ensaimada de Menorca es un bollo de masa dulce y hojaldrada, elaborada con harina, huevos, azúcar y manteca de cerdo (saïm). Aunque comparte nombre con la mallorquina, la versión menorquina suele ser más compacta y se presenta a menudo sin relleno, dejando que el sabor de su exquisita masa sea el protagonista absoluto en el desayuno o la merienda.
embutido negro cocido y grasiento similar al camaiot mallorquín, hecho con partes blandas y sangre de cerdo.
Las pastas de Menorca son una delicia para los amantes de la repostería. Destacan los amargos, unas galletas de almendra con un punto de amargor muy característico, y los pastisets, empanadillas dulces rellenas de cabello de ángel (confitura de calabaza) o de crema. Estos dulces artesanales son el broche de oro perfecto para cualquier comida.